El Candy Crush y las ofertas comerciales


Si hay un juego que triunfa, es "Candy Crush". Instalado en móviles, tablets, ordenadores... se ha adueñado de muchos minutos de ocio. 
Sin embargo, el juego no aporta ninguna novedad. En los años 80 se podría haber desarrollado sin ninguna dificultad.

Entiendo que las claves de su éxito son:
- Simple y sencillo: Su mecánica es intuitiva y en poco tiempo se comprenden las bases del juego.
- Se premian los avances: Los diferentes e interminables niveles permiten ir progresando.
- Popularmente está bien visto: Son muchos los jugadores y está reconocido jugar en él y compartir los éxitos. 

Curiosamente, poco difieren los motivos de la popularidad del Candy Crush con los de una oferta comercial:
- Sencilla y comprensible: Mientras más compleja y difícil de explicar sea, el cliente se mostrará más reacio a su aceptación.
- Fidelización comercial: El cliente valora ganar posiciones gracias a su continuidad con el proveedor. Ello le otorga un status que es valorado. 
- Reconocimiento social: El producto tiene que tener o aportar un prestigio a la parte compradora, ya sea por su calidad, distinción o aceptación.

En contraposición, casi todas las estafas van rodeadas de una aureola de complejidad, forzando al comprador para que simule su comprensión y así demostrar su sabiduría. La sabiduría cuando no se entiende un planteamiento, aunque lo hayan repetido cien veces, reside en volver a preguntarlo. En este punto es donde la confianza en el vendedor se supone que debe suplantar dicha comprensión. Y precisamente por esta confianza, muchas personas se han visto envueltas en productos financieros ruinosos, en multipropiedades absurdas o en sistemas de ventas piramidales fraudulentas.

Así, que si no te entiendo... por favor, no sigas.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias Toni por tu visita y comentario. Un fuerte abrazo.

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  2. ¡Realmente la conclusión que se desprende del articulo es muy buena y la comparto plenamente! Por otro lado, es poco claro. Me he visto obligado a leer el último párrafo unas tres veces. En mi primera lectura, en la que no lo he entendido, al final me he encontrado con una frase que dice: "así, que si no te entiendo...por favor, no sigas." He estado a punto de no seguir. Pero como soy (demasiado) obstinado, he hecho una segunda lectura. En esta he creído comprender la conclusión final y he pensado: este post es muy complejo. He releído todo el texto una tercera vez: Aquí lo he comprendido, al fin. Pero el texto no es consistente con la idea que quiere transmitir. Es un post en contra de la complejidad...¡complejo!. ¡Menos mal que soy cabezota! Un saludo.

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    1. Muchísimas gracias Francesc por tu visita y comentario de calidad. Te agradezco enormemente la crítica constructiva que realizas y no me queda otra que quitarme el sombrero. ¡Llevas razón: el cazador cazado! Realmente he caído en mi propia trampa y he complicado un artículo que precisamente critica la complejidad (en especial cuando pretende esconder un vicio oculto). Uno de los objetivos que persigo cuando escribo un post es la brevedad. Entiendo que más de 3 o 4 minutos de lectura de un mismo artículo puede ser excesivo. Quizás por el ansia de comprimir, no he sido consciente que la trascendencia de los mensajes exigían un desarrollo menos complejo. Me releo y te doy la razón y agradecimiento por dejarlo por escrito. Un fuerte abrazo.

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