Hace unos días, me detuve en un restaurante situado en la entrada a La Palma del Condado (Huelva). Es el típico sitio donde nos gusta parar a los profesionales de la venta: buen café y desayuno, bastantes mesas, servicios limpios y aparcamiento fácil.
Su desayuno estrella “de la casa” es el café acompañado de mollete con aceite, tomate, jamón de pata negra y zumo de naranja. En la entrada colocan una famosa muñeca Barbie vestida con finas lonchas de jamón ibérico.
Al verla me acordé de las palabras del gurú del marketing Guy Kawasaki: “Al final o eres diferente o eres barato”.
La venta es pura seducción. ¿Consigues que seduzca tu servicio o producto? Si la respuesta es afirmativa se te abren las puertas del éxito. Si la respuesta es negativa: busca otras alternativas.
La “muñeca – reclamo” que fotografié con mi móvil es fiel reflejo de esta teoría, ya que consigue llamar la atención y seducir con su particular e ibérico atuendo.
Para seducir en ventas hay que cuidar hasta el más mínimo detalle. La primera impresión es clave.
Hablando del sector de la restauración, me sorprende que todavía queden bares que tengan descuidada su carta de tapas o pinchos. Es lamentable ver rodando por la barra una fotocopia o papel mal plastificado o mugriento. Por favor, es el nexo de unión entre el cliente - consumidor y su pedido. Subiendo la categoría del establecimiento, también encontramos algunos restaurantes que usan cartas patrocinadas por vinos y cuyas cubiertas están desgastadas.
Trasladada esta reflexión a la venta directa, queda claro lo inapropiado de usar materiales de apoyo para la presentación que no trasmitan la imagen adecuada.
Todo lo contrario que la Barbie de La Palma del Condado, que está ¡pa comérsela! Porque con el permiso de Guy Kawasaki, si eres diferente, para ser barato, … siempre hay tiempo.






