El verdadero enemigo



Derrotar el mal no es tarea fácil.
Vivimos en un entorno complejo, donde una gran mayoría de nosotros somos "buenos por naturaleza", pero donde existe maldad e infortunios que se interpondrán en nuestros objetivos.
Tenemos la falsa creencia, tal vez inspirada en cuentos o en películas infantiles, donde el bien siempre triunfa. Pero la realidad es distinta.
Muchas alianzas alimentadas por el odio, son más fuertes que otras creadas por valores positivos y el tener un enemigo común energiza movido por un disvalor. Las teorías que vinculan la suerte final para "los buenos" son erróneas, pues ésta es aleatoria.



He tenido la ocasión de estar presente en muchas ponencias. Entre falsos gurús y papagayos, destacan aquellos que son auténticos y exponen una experiencia personal verdadera como fundamento de su charla a la par que la construyen desde la humildad. Destaca: fijación de un objetivo y en vez de perseverar en el odio o en la autocomplacencia, disponerse a trabajar. Y arrancan su disposición sin buscar culpables, evitando sentimientos negativos como el rencor ...  Es por eso que creo que la pasión es un elemento clave para "lograr".

Parapetarnos en la maldad de otros o en la mala suerte, no nos servirá para derrotar al verdadero enemigo y nos distraerá a la hora de fijar objetivos de éxito.