Mi cinta de correr


Mi cinta de correr es dura como la vida misma. No tiene la más mínima compasión … Pero se rige por principios muy parecidos a la venta.
1º Para mejorar tus registros tienes que monitorizar los resultados. Apunta los tiempos. CONTROL.
2º El efecto cobaya humana es peligroso. Amenízate la sesión con una preparación previa de música o multimedia. PLANIFICACIÓN.
3º Márcate tiempos razonables, realistas y conseguibles según tu estado físico y antecedentes deportivos. OBJETIVOS.
4º Busca el mejor momento para utilizarla: estómago ligero, bien hidratado… OPORTUNIDAD.
5º Procura tener a mano todo lo que puedas precisar mientras estés usándola: agua, toalla… PREVISIÓN.
6º Equípate de la mejor manera posible para su uso: calzado de running, camisetas transpirables… HERRAMIENTAS.
7º Escucha y comparte consejos de otros corredores: alternancia con otras superficies, diferentes entrenos…  SINERGIA.
8º Supera los días malos sin rendirte, no desanimándote ante los peores registros. RESILIENCIA.
9º Piensa en positivo (beneficios) para sacar la máxima energía posible a cada  paso. OPTIMISMO.
10º Controla el entorno del ejercicio: temperatura, opciones de carrera… OBSERVACIÓN.
11º Realiza el ejercicio con convencimiento y revisa los efectos logrados gracias al ejercicio. AUTOMOTIVACIÓN.
12º Prémiate la consecución de los logros: música, ropa deportiva, una buena cena… INCENTIVOS.

¡Muchas gracias a todos los que habéis creído en mí de manera incondicional!

¿Quien pone los límites?

Un atleta aficionado de más de 45 años, se presentó en Septiembre de 2009 para disputar una de las pruebas más duras del Atletismo: los 100 kilómetros.
José Luis Rodríguez Rodríguez, más conocido como El Cano, y natural del pueblo sevillano de Paradas (carretera de Málaga-Granada) llegó a la localidad santanderina de Santa Cruz de Bezana para disputar el Campeonato Nacional de Veteranos. Sin embargo, al llegar, se da cuenta del error cometido. ¡No se celebra el campeonato de Veteranos, sino el Nacional Absoluto!
Sevilla – Santander son demasiados kilómetros para volverse sin al menos, haberlo intentado. El Cano decide hacer la carrera.
Completar en pié los 100 kilómetros es ya una hazaña digna de contar.
7:00 de la mañana. Pistoletazo de salida. La prueba consiste en un circuito de 10 kilómetros que hay que repetir 10 veces. Un speker situado en meta va narrando la clasificación cada vez que pasan por ella. Tras los primeros 10 kilómetros, el locutor se sorprende al encontrarse entre los 8 primeros a un veterano y desconocido corredor. Los kilómetros van cayendo como losas y el atleta del club Filipides (el speker se ha documentado y ya tiene sobre la mesa la procedencia del desconocido)  sigue manteniéndose en el grupo de cabeza.
Se superan los 42 kilómetros del maratón, los 50, los 60 … y José Luis está entre los cinco primeros. Algunos empiezan a dudar que pueda acabar la prueba a ese ritmo. A los 80 kilómetros las expresiones de dolor, los gemelos subidos, los tirones son constantes… Pero El Cano continua vivo por el asfalto cántabro.
Aquel atleta aficionado que creía que iba a correr una prueba para veteranos finalizó el XXV Campeonato Absoluto de España de 100 kilómetros en tercera posición, con un tiempo de 7 horas, 39 minutos y 34 segundos, logrando sorprendentemente la medalla de bronce.
De la experiencia de El Cano podemos extraer aprendizajes válidos para el mundo emprendedor, comercial y de ventas:
-      Nunca te pongas límites como profesional.
-      Un largo recorrido comienza con un solo paso.
-      No te rindas jamás.
-      Transforma los inconvenientes en retos.
-      Confía en tus posibilidades.
-      Ser constante es una de las claves del éxito.
-      El factor sorpresa puede jugar a nuestro favor.
-     Si compites con los mejores... subirás tu nivel.
 

El atleta de Paradas recibe su premio en el pódium ante el reconocimiento del público y de los ganadores. Al año siguiente consiguió revalidar su posición.

Artículo recomendado: 10 cosas que un emprendedor puede aprender de unas zapatillas de correr. Escrito por Carlos Bravo (@carlosbravo) en Marketing de Guerrilla en la web 2.0






El cliente que no quiso dar la mano


Era un alevín de vendedor cuando armado con la confianza y arrojo que da la ignorancia se presentó ante el cliente más difícil de la delegación. Se trataba de un clásico establecimiento de hostelería regentado por un señor que rondaba los 60 años. Jamás había realizado ningún pedido y ninguno de los comerciales de la empresa habían conseguido venderle ni un colín.
Tendió su mano a la par que se presentaba con decisión. El propietario le miró a los ojos y ni se inmutó.  
La confianza del vendedor iba desmoronándose ante tal actitud, manifiestamente de rechazo. A pesar de decir que le estaba tendiendo la mano como señal de saludo, respeto y educación… el comprador se negó a aceptarla bajo el pretexto que: “era poco amistoso”.
Me gustaría contaros que al final se lograron detectar sus necesidades y fidelizarlo como cliente. Me gustaría terminar la historia con un final feliz y motivador donde al igual que en las películas de Disney, los buenos ganan y los malos pierden.  Pero el sector de ventas y de la calle, no es el mundo de la gominola donde todo acaba bien.
El cliente imposible… se mantuvo inexpugnable y el joven vendedor tuvo que abandonar el establecimiento derrotado.
Sin embargo, aprendió varias lecciones de venta que siempre tendrá que agradecer “al cliente que no le quiso dar la mano”:
1º Es lo peor que te puede pasar cuando realizas una prospección. Darte un bocado… no te lo van a dar.
2º Ante un cliente difícil… ármate de algo más que valor y decisión. Estudia porqué mantiene esa actitud hostil, sondea con detenimiento las experiencias previas de los comerciales que le visitaron, sus antecedentes… Como decía el famoso anuncio de Pirelli: “La potencia sin control, no sirve de nada”.
3º Nada ni nadie en este mundo son capaces de mermar tu autoestima. Es un valor propio y exclusivo de cada uno. Es inherente a nosotros mismos como profesionales y como personas. Dicho en plan refranero: “No ofende quien quiere… sino quien puede”.
¿Se os ocurre alguna más?

¿Escuchas u oyes?


Sin una buena escucha, siempre habrá interferencias en la comunicación

No hay manual de ventas que no trate el tema de la escucha activa (una de mis clásicas áreas de mejora).
Hay veces que estamos entrenados para oír: percibir con el oído los sonidos, pero no para escuchar: aplicar el oído para oír, prestando atención a lo que se oye.
El pequeño / gran matiz de prestar atención lo cambia todo, ya que equivale a un procesamiento interno de la información. Lo cual debe conllevar reacciones tales como:
-      Cambiar si es preciso el pensamiento que teníamos pensado expresar.
-      Solicitar ampliación de la información recibida si se considera necesario.
-      Permitir siempre terminar la exposición a nuestro interlocutor.
-      Lanzar alguna pregunta pertinente.
-      Mantener una expresión corporal de atención: “La mujer del César no solo ha de ser honrada, sino parecerlo”.  

Escuchaba recientemente una historia al gran autor y conferenciante mexicano Miguel Ángel Cornejo que me hizo reflexionar. Cuenta que de pequeño estaba en el campo con su padre. Empezó a oír en la lejanía un ruido… y se lo comentó a su padre:
-“Papa, parece que se acerca una carreta… la oyes”
Su padre pidió silencio. Escuchó. Y al cabo de unos segundos respondió:
-“Así es hijo. Además viene vacía”
 Sorprendido el niño, preguntó a su padre:
-“¿Cómo sabes que viene vacía? Apenas podemos escucharla y … ¿ya eres capaz de decir que no trae carga?”
-“Por el ruido, hijo mío… Por el ruido. La carreta, mientras más vacía va, hace más ruido. Y por el contrario, cuando va con carga es más silenciosa”

Cornejo pone en relación a las personas muy ruidosas y que apenas dejan hablar con aquella carreta vacía, sin contenido y jaleosa.
En el proceso comercial y de ventas, la escucha es un arma muy poderosa a la que tenemos que estar continuamente entrenando, para escucharnos un poco menos a nosotros mismos… y un mucho más a nuestros interlocutores.

Post relacionados:
La venta desde las trincheras: “Escucha activa” http://www.laventadesdelastrincheras.com/2011/10/escucha-activa.html
El espacio de @evasapar: Escucha, a todos nos gusta ser comprendidos. http://elespaciodeevasapar.blogspot.ch/2013/02/escucha-todos-nos-gusta-ser-comprendidos.html

Tiempo de valientes


Este verano, algunos chiringuitos de costa mantenían ofertas
“Por favor, no me hablen de la cosa” es el mensaje del perfil Whatt sapp de un amigo. La crisis económica es tan pesada, manía y repetida que tal vez no le falte razón a quien no quiere ni nombrarla.
Pero la situación es real… y los que estamos en la calle la percibimos en el día a día. Hay veces, cuando se atraviesa un polígono industrial, donde es inevitable que un escalofrío recorra el cuerpo tras vislumbrar un paisaje de naves y parcelas vacías, desmanteladas y en alquiler.
Sin embargo no es el objetivo de este artículo el “fastidiar” a mi amigo, que me lee, y alarmarlo hablando de “la cosa”; Sino trasladar el mensaje que en estas situaciones dramáticas, no hay espacio para cobardes.
Recientemente publiqué “Sin ventas no hay paraíso” http://www.laventadesdelastrincheras.com/2013/04/sin-ventas-no-hay-paraiso.html y un lector me comentaba la importancia del Departamento de Ventas y el error que cometen muchas empresas de recortar en el mismo: ¡Gran error! ¿Vendes menos y quitas comerciales…?
Los que seguís habitualmente el blog me habréis leído en muchas ocasiones hablar de “generar valor añadido”. Este valor añadido es clave para diferenciarse.
En hostelería muchos establecimientos se han dado cuenta de la situación y aportan ese plus que el cliente final sabe valorar:
-      Antes, todos los menús del día incluían “postre o café”. Hoy son muchos los establecimientos que incluyen “postre y café”. Una pequeña diferencia que distingue y no tiene un elevado coste.
-      ¿Por qué todavía hay establecimientos de copas que no ponen un plato de frutos secos? Este pequeño detalle acelera el consumo de la copa y al estar salado… provoca más sed. Los más avispados no reparan en los “panchitos” y también ofrecen “golosinas”.
-      Lo mismo ocurre en muchos bares de día, que no ponen nada con el aperitivo o vermuth. ¿Cuál es el coste de unas aceitunas, de unos altramuces o cacahuetes?
-      ¿Y en la alta restauración? Qué manera más sencilla de fidelizar al cliente ofreciendo una buena variedad de chupitos o invitando al café por parte del establecimiento.
Estas técnicas son extrapolables a cualquier sector. Lo que está realmente claro es que no es el momento de los cobardes:
-      Mermar la calidad o el servicio para minimizar costes es peligroso.
-      Reducir en Departamentos de Ventas es la antesala al cierre.
-      Eliminar la formación es demasiado simplista.
Artículo dedicado a tod@s los emprendedor@s en tiempos difíciles y a tod@s los valientes que buscan la “huida hacia delante” creyendo en sus posibilidades. ¡Suerte a todas y todos!
Post relacionado: Para recortar en tiempos de crisis: