Conocer al cliente es como catar vino

Para catar un vino debemos recurrir a una primera observación visual para reconocer:

  • su aspecto: el cual debe ser acorde al tipo. Un blanco turbio estará mal conservado. Habrá que observar los pozos, consistencia...
  • su color: apropiado a la variedad. Una manzanilla amarillenta estará remontada y pasada al igual que un rosado tirando a marrón.
  • su alcohol: al agitarlo, las lágrimas marcan el alcohol. La fina y de caída larga muestra una baja graduación (11 o 12 º), mientras que la gruesa y de caída lenta representa una graduación superior (13 o 14 º).
Hay que utilizar el olfato para percibir los aromas. En reposo, a copa parada nos ofrecerá los aromas primarios: florales, cítricos... y en movimiento, los secundarios. 
El gusto nos debe permitir identificar los cuatro únicos sabores: dulce, salado, ácido y amargo.
Finalmente el tacto será detectado al enfrentarlo con la lengua, encías y paladar. Ahí saldrán sus características suaves, ásperas... 

Esta misma observación habría que llevarla a cabo cada vez que nos enfrentamos a una negociación para extraer la máxima información.
- En qué estado está la oficina: calendarios al día, orden, decoración, agenda...
- Aspecto de nuestro interlocutor: manos, afeitado, cabello, uñas, zapatos, dientes...
- Expresión: esquema, enfoque, participación, preguntas.

Luego, en movimiento, saldrán todos los aromas a relucir. En algunos podremos apreciar el bouquet y en otros, apreciaremos que detrás de tan buen embotellado, solo hay vino peleón, con poca madera y mala uva.

Trabajo en equipo... bajo un paso




Una bonita fotografía de V.T.R. de una cuadrilla de costaleros inspiró a finales del año pasado un post  sobre el trabajo en equipo:  http://www.laventadesdelastrincheras.com/2011/09/el-trabajo-en-equipo.html

Dentro del paso, los costaleros tienen que gestionar un trabajo de equipo solidario y con bastantes similitudes a los escenarios laborales. 
Existen liderazgos claros y definidos fuera del paso, escenificados por los capataces, pero también dentro, donde están los costaleros con mayor peso dentro del grupo. Ocupan posiciones claras, interpretan y trasladan las instrucciones de los capataces e infunden palabras de ánimo al resto. 
Si un costalero no realiza bien su trabajo (no arrima el hombro o mejor dicho, el costal) el resto de compañeros de cada trabajadera tienen que repartirse kilos de más. ¿Os resulta familiar?

Una buena planificación del trabajo comienza antes del día de la salida. Mediante la "igualá" se repartirán las ubicaciones en la cofradía en función de la altura de cada uno (altura de la zona de trabajo). En los ensayos se trabajará el marchar acompasado, facilitando la labor de todos los costaleros. No siempre se trata de hacer más fuerza, sino de aprovechar la energía del grupo para trabajar con la misma intensidad y dirección.

La motivación por la espiritualidad, el aplauso del público, los compases de una buena banda de música, el trabajo en equipo bien realizado y el logro final del objetivo provoca y no es de extrañar, escenas con grandes dosis de emoción.  

El valor de la cadena


Adaptación de chiste popular:

Dos leones huyeron de un zoológico partiendo en la huida cada uno partió con rumbo diferente. Uno fue para el monte y el otro para el centro de la ciudad. 

Los buscaron por todos lados y nadie los encontró. 
Transcurrido algo más de una semana y para sorpresa de todos, volvió voluntariamente el león que había huido al monte. 
Regresó flaco, famélico y con fiebre. Fue reconducido a la jaula. 
Pasaron tres meses y nadie se acordó del león que se había ido para el centro de la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo. 
Estaba gooooordo, sano, desbordante de salud.  Al ponerlos juntos, el león que huyó para al monte le pregunta a su colega: 
--¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo y regresas tan bien de salud?. Yo que fui al monte y pese a la época de veda, no hay un solo bicho para comer. Muerto de hambre, decidí entregarme.
El otro león le explicó: 
--A mí me pasó todo lo contrario. Me escondí en la sede central de una gran multinacional.  Cada día me manducaba a un empleado y nadie advertía su ausencia. 
--¿Y por qué te pescaron?... ¿Se acabaron los empleados? 
-- No, nada de eso... No se acaban nunca. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya me había comido a 7 Asesores, 4 Directores de producto, 5 Coordinadores de Marketing, 12 Secretarias, 6 enlaces sindicales, 5 Jefes de Zona y 4 Planning Managers  y nadie notó que habían desaparecido.  Pero el día que me comí al empleado que se encarga de servir los churros y el café... se jodió todo!!!...

Porque el valor real en la cadena se mide por la utilidad y eficiencia y no por el rango, salario o posición....

25.000 visitas ¡Gracias!

Estimados amigos: Hoy, mi blog laventadesdelastrincheras.com llega a las 25.000 visitas. Sin ánimo de lucro ni publicidad, éste es mi premio GRACIAS.

Vendedor veterano: un potencial infrautilizado

En un anterior post publicado hace unas semanas y titulado: "Jubilarse en ventas" http://www.laventadesdelastrincheras.com/2012/03/jubilarse-en-ventas.html recibí la interesante colaboración de un lector (Sr. Moreno de Sevilla) en forma de comentario.
Considero de tanta importancia los temas que trata el señor Moreno que he decidido articularlo en el blog. Este es el resumen de su comentario: 

Que te contraten con una edad determinada en algunos sectores es casi una odisea. ¿Cuantas ofertas hay con límite de edad?
Soy Agente comercial colegiado desde los 19 años, nieto e hijo de agentes comerciales. He vivido nuestro sector desde la niñez y creo conocerlo suficientemente. Me enamora nuestro trabajo.
¿Quién de nosotros no conoce algún caso como el que refiero? (Agentes comerciales “maduros” que no encuentran trabajo). 
Pensar esta situación genera incertidumbre a muchos profesionales del sector. 
La gran mayoría de nosotros luchamos por prepararnos cada día mas, estar al día o incluso por delante con las nuevas herramientas, reciclarnos y actualizar nuestros métodos de trabajo, cuidar la imagen, mantener activos los contactos, luchar en la calle y con nuestras circunstancias para que el futuro sea un poco menos incierto... 
Pero haciendo un resumen "MUY RADICAL" y lo pongo en mayúsculas para resaltarlo, nosotros lo que sabemos hacer es "VENDER" y en algunos sectores no se le da valor a los vendedores. Bastantes directivos y empresarios piensan que un vendedor es un charlatán que hace muchas visitas. Ignoran la gran labor que hacemos los agentes comerciales. Somos capaces de desarrollar casi todos los trabajos en una empresa, ya que en la mayoría de los casos somos “nuestra propia empresa”, desde mozo de carga y descarga, cuando llevamos nuestros muestrarios, pasando por administrativos, chofer, gerente, cobradores, incluso detectives, cuando andamos buscando algún cliente nuevo. 
Un fontanero de 60 años arregla una avería tan bien o mejor como uno de 25, un herrero hace un trabajo tenga la edad que tenga y nadie se plantea si es mayor o joven, ídem si pensamos en un arquitecto, un médico, un abogado o en un carnicero. Pero nosotros somos comerciales y no tenemos esa suerte. 
Efectivamente, como podríais objetarme, depende mucho del sector en el que nos movamos, pero por desgracia tenemos que ser nosotros mismos los que nos demos valor cuando vamos llegando a un punto de experiencia y demostrar con nuestros resultados lo que somos. 
He dirigido equipos comerciales con "dinosaurios" y con "junior". Los primeros, verdaderos maestros a la hora de encarar un cliente, saber estar, conocen a las personas y sus reacciones, transmiten seguridad, saben llegar al cierre y lo consiguen con plena satisfacción del cliente y la empresa, pero a veces, carentes de otras cualidades por las que se valora a los "junior" como podrían ser la prospección, el conocimiento de las nuevas tecnologías y el meterse a descubrir nichos de mercado que están ahí pero que "nunca han dado nada", hasta que dan... 
Por todo esto doy la razón a lo que se puede leer arriba, es muy importante el reciclaje, el nuestro, pero también el de la mentalidad de algunos directivos y sectores que nos contratan. Las nuevas tecnologías, hacen nuestra vida más fácil, pero también nuestro trabajo más complejo. 
Resumiendo, que hace falta reciclarse, SI, pero que nuestro sector no nos da una seguridad, estabilidad y tranquilidad de futuro, TAMBIEN.
Moreno. Sevilla.