La última venta a puerta fría que presencié me hizo plantearme algunas cuestiones. Eran las tres de la tarde cuando sonó el timbre de casa.
A través de la mirilla pude observar a dos comerciales con una L verde (distintivo en España del conductor novel) más grande que su carpeta.
Aunque ocupado, decido atender a los compañeros por deferencia profesional.
Tras una aturrullada presentación donde logro memorizar el nombre de ambos, aunque ninguno de ellos consigue memorizar el mio, me dicen representar a una importante empresa eléctrica que está por la zona ofreciendo una magnífica promoción para rebajar mi factura de la luz.
Nunca he tenido problemas con mi suministrador actual, pero creo que los compañeros, que mantienen su sonrisa forzada con la misma incomodidad que la corbata, merecen su oportunidad.
Les invito a que me trasladen por escrito información sobre dicha oferta o me dejen su publicidad comercial, pero cual es mi sorpresa cuando me manifiestan no llevar ninguna documentación relativa a ella. Sólo el contrato de suministro. Decido posponer cualquier decisión y ellos me indican que solo estarán por la zona esa tarde.
Les deseo suerte y ellos, que en ningún momento me han escuchado y todavía ignoran mis motivaciones de cambio, me ofrecen que me ponga en contacto con ellos si cambio de opinión.
- Vale, vale. ¿me podrías dejar la tarjeta de visita?
- No, caballero, no tenemos, pero yo le puedo dejar mi móvil particular.
Tras esta deficiente actuación, siento pena por estos dos comerciales tan mal preparados que han dejado tirado en las trincheras, armados con un tirachinas.
Y lo que es más grave y me parece decepcionante es como una multinacional eléctrica de primer nivel tira su imagen a la basura de una manera tan lamentable, cuando precisamente hay grandes consultoras dispuestas a formar a profesionales y preparar a fuerzas de ventas por menos de lo que valen 10 segundos de un anuncio suyo en Televisión.
Anexo una creatividad del genial dúo cómico Gomaespuma acerca de un vendedor a puerta fría de enciclopedias. El video, colgado en Youtube dura poco más de 4 minutos y muestra la genialidad de sus autores Juan Luis Cano y Guillermo Fesser.




